En los últimos días se ha escuchado con mayor estridencia la referencia a la cuestión de las mayorías parlamentarias. Pero no es nada novedoso.
Desde el primer día que me tocó formar parte de la bancada del primer gobierno frenteamplista escuché la tan manida versión de la diabólica existencia de las mayorías parlamentarias, le llamaban "tentación autoritaria". Desde entonces, y teniendo muy claro el significado de esas palabras tomé la decisión de plantearlo cada vez que fuera posible. Fundamentalmente en las diferentes oportunidades en que debía debatir algún tema en los medios.
No recuerdo haber escuchado jamás a un Partido que en una campaña electoral le proponga a la ciudadanía que lo vote pero no mucho.
Por el contrario, todos a pesar de la distancia objetiva que puedan tener de alcanzar las mayorías no se lo plantean, por si acaso tuvieran que encontrarse ante la situación de devolver votos...
La Constitucíón que nos rige, ha venido sufriendo algunas modificaciones fundamentalmente tironeadas por necesidades políticas de quienes poseían mayorías para afectar el regimen de juego ante la posibilidad de verse modificada la relación entre las fuerzas.
La obra cúlmine de este tipo de impulsos fue la consumación del ballotage, que a pesar de ser un instrumento de amplio arraigo en muchos países, en Uruguay fueron realmente exquisitos.
Teóricamente ese sistema electoral tiende a aumentar el número efectivo de partidos politicos, bajo la mirada de que se puede elegir el parlamento y luego independientemente el gobernante. Pero eso es "teóricamente", sin analizar las condiciones en que se da el juego. Uruguay es un país con partidos estables, de larga data y arraigo. El Partido Independiente, que ha defendido este sistema, viene procurando sacarle todo el jugo posible a esa trama de votar primero parlamento y luego presidente, y sin embargo ya van tres elecciones en las que participa y no logra consolidar un Senador. Que en nuestro país es la "chapa" de un partido de caracter nacional.
Este Ballotage que se impuso EXIGE las mayorías parlamentarias para el partido de Gobierno. Porque se puede no ganar en primera vuelta y tener la mayoría parlamentaria, pero no lo contrario.
Por lo que a los ciudadanos del Partido Nacional fundamentalmente, porque el Partido Colorado a pesar de su renovación conoce muy bien las reglas de juego, por viejo, les solicitamos que tengan a bien no insistir en su propia mentira. Pues huele a comportamiento de padres abandónicos.
Para terminar. Lejos de ser una maldición las mayorías parlamentarias son necesarias para quienes procuren calar hondo en las transformaciones que el país precisa. Ya nos enseñaron el carácter amortiguador de nuestra sociedad, pero la misma está cambiando. Con los niveles de pobreza y exclusión que el Uruguay tenía en el 2005 y que aún tiene, el carácter hyperintegrado y amortiguador debe volver a pensarse. Los cambios serán graduales, pero deben ser profundos. Si el Partido, en la competenca electoral lo expone, luego en su gobierno se le impone realizarlo y por ello en el Uruguay que se polariza ante las cuestiones fundamentales, quien gobierna precisa las mayorías.
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Pablo, no sabía como comentar, no me gusta eso de "seguidores" y menos "fans". Tu nota, esta vez corta para lo habitual, hace reflexionar, y mucho, Eso siempre es bueno, en el acuerdo o en la discrepancia. Quedo pensando, reflexionando. Gracias compañero por tu contúnua labor. Nora
ResponderEliminarContinuará...