No hay escuelas para la política, pero la practica y la oreja enseñan.
El Frente se consolidó como la principal organización política del país, convocando a casi la mitad de los ciudadanos, y teniendo un crecimiento singular de octubre e noviembre.
Las expectativas para muchos era de ganar en primera vuelta. No se dió. Pero lo importante se alcanzó. Gobierno con mayoría parlamentaria propia. Las teorías del equilibrio volverá ahora transformada en la teoría de la “tentación autoritaria” de las mayorías. No es preocupante.
En primer lugar, estas mayorias de “apenas” 50 bancas en diputados es una “mayoría rígida”. Que exigirá aún mas diálogo y compromiso que una de 52. La razón es simple, un voto que no acompañe al resto alcanza para que una ley no logre la mayoría absoluta, o bien si se diera el caso en que la oposición estuviera presente en su plenitud, ni siquiera se alcance una mayoría simple. No hay lugar para “correr sólo” sin pagar los precios que eso significaría. Desde el otro lugar, las bancas “aisladas” tienen también su valor. Nadie podrá salirse del acuerdo, pero el acuerdo deberá ser realmente construido.
En segundo lugar, es necesario que el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo tengan mayor comunicación. Fundamentalmente temática. Más allá del componente político, que estará en manos del vicepresidente. Nos parece que entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, a través de la integración de las comisiones de ambas cámaras, debe establecerse no sólo una vía de comunicación, sino un espacio de trabajo. De más está decir que los Ministros pueden solicitar ser recibidos por las comisiones, pero sin llegar a ello, los Ministros de cada cartera deberían asiduamente reunirse con sus legisladores respectivos. Esto, en un aumento de la competencia política producto de la reaparición del Partido Colorado, será muy importante.
En tercer lugar, hay que achicar la distancia que implica la Avenida de las Leyes. Ambas cámaras, y sobre todo nuestros representantes deben contar con un mayor nivel de coordinación. Debería crearse una “secretaría de coordinación legislativa”, que sea un elemento permanente del trabajo parlamentario en la coordinación entre Diputado y Senado. Confluyendo en ellas y apoyando se en las secretarías de bancada y los coordinadores. Muchas veces al salir de una cámara, un proyecto se pierde, o bien se pierde el debate previo.
En cuarto lugar, las comisiones especiales de Población y desarrollo social, y la de Ciencia Tecnología innovación e investigación, deberían ser nuevamente creadas. La dificultad de crearlas como comisiones permanentes viene dada por el propio reglamento de cámara, dónde sólo se puede participar como miembro pleno en una sola comisión permanente. De modo que de ampliarse las mismas el número de legisladores por comisión se va reduciendo. En cambio al ser especiales no tiene la limitación antedicha. Pero si debería tenerse en cuenta que cuando las comisiones tienen un número muy grande de miembros, luego el cuorum es un enemigo.
Queda para ver, en otro momento, una fuerte reestructura del funcionamiento de las comisiones y el plenario. Adecuándose a las nuevas realidades políticas y tecnológicas.
Pasar de la semiclandestinidad de las actas a la publicidad de las sesiones, por ejemplo.
Ampliaremos.
04/12/09
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mucha asamblea de iava comiste vos eh. saludos
ResponderEliminarAlguna que otra....
ResponderEliminarBuen enfoque Pablo, de fuerte contenido estadista, coincido plenamente. Sin dudas que hay temas que no tienen tinte político alguno, son temas nacionales. La gente reclama acuerdos, coincidencias nacionales, con ese rumbo, seguramente, se le va a dar más seriedad, transparencia y autoridad moral a la actividad política. Arriba!
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